El cuarto de Dylan Thomas
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Descripción
En el salón de los hogares destaca el blanco, la mesa y las sillas regulares, las casas cada vez más parecen oficinas. Su interior es como manda el catálogo de Ikea. Y es que las habitaciones personales e intimistas acarrean un peligro, en ellas la gente se recrea en sus recuerdos y deseos, y eso puede estropear la tranquilidad del mercado. A este paso viviremos en casas sin una esquina para la imaginación y el delirio, para los secretos. El diseño contemporáneo prohíbe las sombras, todo ha de ser diáfano, ese es el estilo transparente de estos tiempos.
El diseño está más presente en nuestro día a día de lo que pensamos: casi todo lo que nos rodea ha sido diseñado previamente y fabricado en masa, empezando por nuestra ropa. Hace solo unas décadas, los objetos a la vez que útiles eran bellos, incluso estaban hechos a mano y tenían una parte de alma. La cocina de diseño es también abstracta, sus platos son experimentos conceptuales para hipsters y el chef de moda necesita ser alabado en los medios. Diseñan grandes plazas vacías que son tristes superficies sin bancos ni fuentes, porque la gente estorba. Los arquitectos y urbanistas —también diseñadores— trabajan a menudo para el poder, y mediante la construcción del entorno han logrado domesticar a las personas. Nuestras ciudades han mutado, ya apenas hay librerías, placitas o tabernas, pero brotan tiendas de móviles en cada esquina. Y la estética del teléfono móvil se traslada a todas partes. Nos están secuestrando el mundo, los gobernantes arreglan el centro para los ricos y echan a los demás a las afueras.
La vida se está convirtiendo en una fotocopia: los objetos personales, los muebles, los bares, los utensilios cotidianos y hasta las ciudades son hechas en serie (como culmen, las urbanizaciones). La misma tendencia se globaliza y te atrapa, acabando con la originalidad de otras culturas. Por eso ya no hay verdadero viaje. Con su geometría artificiosa, los nuevos diseñadores te desconectan de la vida libre e imprevisible. El cuarto de Dylan Thomas reivindica que otro diseño es posible y para ello se inspira en Proust, Rilke o William Morris, en la música, en el arte y en algunas películas.
Ficha técnica - El cuarto de Dylan Thomas
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